¿Por qué María Corina Machado no está en la mesa?

El motivo oculto 


El 6 de agosto se instaló en La Carlota una mesa de seis delegados por lado. María Corina Machado no está en ella. La lectura inmediata fue la más simple: quedó fuera.

Propongo una distinción que casi nadie está haciendo. Esto no es una mesa de negociación. Es una mesa operativa.

En una negociación, dos partes intercambian concesiones y el desenlace se decide ahí. Por eso importa quién está sentado. En una mesa operativa no se decide el desenlace: se ejecuta un marco definido en otra parte. El perímetro lo fijó Washington en enero. Lo que se fabrica adentro son herramientas: un árbitro electoral, un tribunal, garantías, un cronograma.

Y si el perímetro viene de afuera, no estar sentado no te excluye del resultado.

Hay algo más, y es incómodo. Sentarla no habría sumado una silla: habría cambiado la naturaleza de la mesa. Habría convertido un taller técnico en una confrontación política, entregándole al chavismo un objeto contra el cual reaccionar. Su ausencia no es castigo ni favor. Es una condición de viabilidad.

Nada de esto es un pronóstico. Es una hipótesis, y se prueba con cuatro cosas: si se reconstruye un árbitro capaz de decidir contra quien gobierna, si salen los presos políticos, si se levantan las inhabilitaciones, si aparece un cronograma con fecha.

La prueba no es la fotografía. Son los resultados.

Análisis completo en el canal. 



Comentarios