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El Chavismo: El retorno de Venezuela a la era de las multitudes

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Por Rafael Quiñones, Sociólogo, Magister en Ciencia Política, Investigador Opinión Pública El tema a ser debatido parece salido del teatro del absurdo ¿Cómo es posible que una Venezuela después de 13 años con el mismo líder, con los indicadores más básicos de calidad de vida en franco deterioro (llámese inseguridad, inflación y desempleo entre las más destacadas) tenga un Presidente con niveles de popularidad superiores al 50% de los venezolanos? Las teorías conspiranoicas podrían llevarnos por el camino fácil de que es un arreglo de las encuestadoras de opinión pública para hacer creer que el actual Presidente es más popular de lo que se cree y así justificar un fraude electoral. Otra visión simplista, la que ve a una Venezuela irredimible de la lógica de la dádiva y la popularidad, ve que la cantidad de dinero que hace correr por la calle el gobierno por sus programas sociales es suficiente para comprar la conciencia de los venezolanos, la razón utilitaria venciendo a los pri...

Libreto manido

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Es evidente que las variables que sigue la sala situacional de Miraflores bajo la estrecha supervisión cubana se encuentran en su conjunto en valores adversos al gobierno. Solo basta ver la cantidad de protestas y manifestaciones que se dan todos los días a lo largo y ancho del país, para notar que el descontento con la pésima gestión del presidente Chávez sigue creciendo. Casi todos los problemas a los que los venezolanos le atribuyen importancia se encuentran sin solución. La mayoría de ellos peores que en 1998 y muchos peores que en 1992. Ante la percepción creciente de que este gobierno carece de la capacidad necesaria para enfrentar estos asuntos y disminuir el impacto negativo que sobre la calidad de vida de los venezolanos, se apela al libreto manido de la desestabilización. Según este libreto, nuestra clase política gobernante está compuesta por una serie de superdotados que no son comprendidos en la gran inteligencia de sus propuestas y por lo tanto resultan sabo...
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Gobierno de etiqueta Vivimos tiempos de simplificación. La clase política gobernante evita meterse en honduras. Prefiere la superficialidad del discurso de confrontación y culpas al voleo evitando en todo momento llegar ni de cerca al esclarecimiento de los problemas que vive el venezolano común. Eso explica la culpa permanente a la cuarta república. Los dislates contra todos aquellos que piensen distinto de ellos. El fracasado aparato comunicacional destinado a explicar que todavía se necesita mucho tiempo para resolver incluso los asuntos más triviales. No es raro escuchar a algún personero de la elite gobernante justificando su propia incapacidad a través del manido recurso de culpar a los gobiernos anteriores. Se escabulle así de explicar el por qué esos mismos problemas se encuentran hoy en peor estado que a finales del siglo XX. Desde lo más alto de estas cúpulas gobernantes escuchamos una verborrea que una vez transcrita y leída, dice nada. Absolutamente nada. ...

¿Se la está comiendo?

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Cuando se oye a Chávez hablar del desempeño de su administración y alabar la gestión de su gabinete ministerial uno se pregunta automáticamente: ¿qué pensará el presidente de su gobierno? En una conclusión adelantada, uno tiene que convencerse de que Hugo piensa que se la está comiendo. Que el país nunca había estado tan bien. Que los venezolanos se alimentan de lo mejor. Que se puede salir a la calle sin temor a ser atracado y/o asesinado. Que se puede ir al mercado y conseguir de todo y barato. Que al pueblo le sobra el dinero y puede hasta ahorrar. Que las empresas estatizadas funcionan como nunca antes. Que la calidad de vida de los venezolanos es tan buena que podemos regalar dinero a todo país que a él le parezca. De ahí que felicite a sus ministros, que ratifique a Giordani quien no puede contener el llanto al enterarse de que no está raspado. Que atornille a su ministro de interior y justicia a quien ha tenido que quitarle funciones creando un nuevo ministerio para ver si ...

¿Valió la pena?

Si algo ha caracterizado a la clase política que nos gobierna desde 1958 es su incansable e incesante capacidad de prometer. Desde la solución de los problemas que aquejan a los venezolanos desde tiempos inmemoriales hasta fastuosas obras de infraestructura que nunca se concretan. Elección tras elección se repiten las mismas promesas. La lista de los problemas no hace más que crecer. Los problemas en sí mismos se hacen cada vez más graves y por lo tanto de muy difícil solución. Es este mecanismo perverso el que lleva a los venezolanos a pensar, en 1998, que la situación que se estaba viviendo no podía ser peor. Dado que el ciclo de promesas se repetía, a lo mejor era necesario cambiar de oferente. Es decir, un grupo de personas distintas a las que habían gobernado hasta ese momento. No contaban los electores con el pequeño detalle de que estos actores, miembros del reparto de lo que hoy llaman cuarta república, no venían de Ganimedes. No son más que un extracto de esas personas q...

¿Y el liderazgo?

Para cualquier observador de la situación política venezolana es de particular preocupación las divisiones que existen en nuestra sociedad. Las mismas se expresan en los distintos ámbitos del quehacer humano. Estamos en presencia de una clara división social que se evidencia en los diferentes conjuntos de valores con los que los sectores se plantean sus expectativas con respecto al   país. Para unos, lo más importante es el trabajo y lo que ese ejercicio le pueda traer en beneficios para él y su familia. Para otros, es el eterno esperar que el maná caiga del cielo para poder acceder a la solución temporal de sus necesidades. En el plano económico, observamos sectores que se hacen cada vez más rico mientras que amplios bloques de la sociedad se encuentran sumergidos en una pobreza que corta de raíz las posibilidades de tener una vida digna y que la descendencia pueda ser mejor que uno. Un grupo de personas que se encuentran sin derecho a soñar. Donde encontramos la más triste de las...

Acusación genérica

El día domingo 7 José Vicente Rangel dijo que se estaba activando nuevamente la idea del magnicidio. El miércoles en la noche se transmite en La Hojilla la presunta conversación de unos militares en situación de retiro en la que supuestamente están planeando un golpe de estado y hasta un atentado contra la vida de Chávez. Digo supuestamente porque eso parecía cualquier cosa menos una planificación. De hecho, se hablaba con imprecisión de horas y fechas para la acción. Si el lector se fija en la conversación se dará cuenta que el asunto parece más bien un inventario de posibles apoyos a la hora de adelantar algo. No en balde todas las intentonas golpistas desde 1958 en adelante han resultado en rutilantes fracasos. Imagine usted si realmente nos viésemos envueltos en una confrontación militar con otros países. Una dirigida por un comandante en jefe que en su momento fue incapaz de tomar un edificio al mando de una fuerza elite del ejército. Volviendo al asunto comunicacional, el d...